Aunque la mayoría de las personas piensa que lo ideal para combatir el calor es beber algo frío, la ciencia ha demostrado que, bajo ciertas condiciones, las bebidas calientes pueden ser incluso más efectivas para regular la temperatura corporal. Esta idea, que parece contradecir la intuición, ha sido estudiada por instituciones como la UNAM y respaldada por investigaciones recientes. En regiones donde el calor es intenso y seco, como el norte de México, esta práctica forma parte de la cultura popular desde hace generaciones. Hoy, la evidencia científica confirma que no se trata de un mito, sino de un mecanismo fisiológico real.
¿Tomar cosas calientes ayuda contra el calor?
Sí, en ambientes secos, consumir bebidas calientes puede ayudar al cuerpo a refrescarse más que una bebida fría. Aunque al principio se siente un aumento de temperatura, el organismo responde activando la sudoración, un proceso que, al evaporarse, reduce el calor corporal. Estudios recientes explican que este efecto se produce porque los líquidos calientes estimulan los sensores térmicos de la lengua y la garganta, desencadenando una respuesta natural de enfriamiento. Cuando el sudor se evapora correctamente, el cuerpo pierde más calor del que ganó al ingerir la bebida caliente.

¿Por qué tomar cosas calientes ayuda contra el calor?
El mecanismo detrás de este fenómeno es la termorregulación, el sistema que utiliza el cuerpo para mantener su temperatura interna estable. Al beber algo caliente, los termorreceptores activan el receptor TRPV1, el mismo que responde a alimentos picantes. Esto envía una señal al cerebro para aumentar la sudoración. La UNAM explica que este sudor adicional, al evaporarse, genera un enfriamiento más eficiente que el que se obtiene con una bebida fría. La clave está en que la evaporación ocurra correctamente; por eso funciona mejor en climas secos y no tanto en ambientes húmedos, donde el sudor no se evapora con facilidad.
¿Qué bebidas ayudan contra el calor?
Aunque cualquier bebida caliente puede activar este mecanismo, algunas opciones son más recomendables por su composición y beneficios adicionales:
- Caldo de pollo o verduras: aporta hidratación, electrolitos y nutrientes.
- Café caliente: activa la sudoración sin deshidratar, según especialistas de la UNAM.
- Té caliente: favorece la termorregulación y es ligero para el estómago.
- Chocolate caliente ligero: útil en pequeñas cantidades, siempre que no tenga exceso de azúcar.
Los caldos, en particular, han sido parte de la tradición mexicana para enfrentar el calor, y estudios recientes confirman que esta costumbre tiene fundamento fisiológico.

Precauciones al momento de tomar cosas calientes
Aunque las bebidas calientes pueden ayudar a refrescar, no son adecuadas para todas las personas ni para todos los climas. Los especialistas recomiendan:
- Evitarlas en ambientes húmedos, donde la sudoración no se evapora bien.
- No consumirlas si hay deshidratación, ya que pueden aumentar la pérdida de líquidos.
- Acompañarlas siempre con agua natural para mantener un buen nivel de hidratación.
- Evitar bebidas con exceso de sal o cafeína si se es sensible a estos componentes.
- Suspender su consumo si se presentan mareos, incomodidad o sudoración excesiva.
¿Qué alimentos calientes también ayudan a refrescar?
Además de las bebidas, algunos alimentos calientes pueden activar el mismo mecanismo de enfriamiento:
- Sopas ligeras
- Caldos tradicionales
- Consomés
- Guisos suaves con alto contenido de agua
La UNAM señala que estos alimentos funcionan igual que las bebidas calientes: activan los sensores térmicos y estimulan la sudoración, lo que permite que el cuerpo se enfríe de forma natural. Esta práctica, común en muchas regiones de México, tiene respaldo científico y no solo cultural.
Otros métodos para combatir el calor extremo
Aunque las bebidas calientes pueden ser útiles, no sustituyen otras medidas esenciales para protegerse del calor:
- Mantenerse hidratado con agua durante todo el día.
- Usar ropa ligera y de colores claros.
- Evitar la exposición al sol entre las 11:00 y las 15:00 horas.
- Consumir alimentos ricos en agua como pepino, sandía o lechuga.
- Buscar sombra o espacios ventilados cuando la temperatura sea muy alta.
Tomar caldos y bebidas calientes puede parecer contradictorio, pero la ciencia confirma que, en ambientes secos, esta práctica ayuda al cuerpo a refrescarse gracias a la activación de la sudoración y la evaporación del sudor. Sin embargo, no es una solución universal: su efectividad depende del clima y de las condiciones de cada persona. Aun así, esta tradición mexicana tiene un respaldo fisiológico real y puede ser una herramienta útil para enfrentar las altas temperaturas cuando se usa de manera adecuada.



