La tercera temporada de Euphoria acaba de cruzar un límite que pocos esperaban. El penúltimo episodio sorprendió a millones de espectadores con la muerte de Nate Jacobs, interpretado por Jacob Elordi, en una secuencia brutal que transformó el tono de la serie. Lo que comenzó como un drama adolescente cargado de estética y caos emocional se convirtió en un thriller psicológico donde nadie parece estar a salvo.
La decisión narrativa no solo sacudió a los fans, también abrió un debate sobre el futuro de la serie creada por Sam Levinson. ¿Euphoria acaba de redefinir su identidad para siempre?
¿Qué le pasó a Nate Jacobs en la temporada 3 de Euphoria?
Desde el inicio de la temporada, Nate arrastraba una espiral de destrucción imposible de detener. Endeudado, perseguido y emocionalmente fracturado, terminó enfrentándose a Naz, un criminal armenio con quien acumuló una deuda millonaria.
La tensión creció episodio tras episodio hasta convertirlo en un hombre paranoico, viviendo bajo amenaza constante. Sus negocios colapsaron, sus relaciones se rompieron y todo parecía anunciar un destino inevitable. En medio de ese caos, Cassie apareció como su última posibilidad de salvación, aunque también terminó arrastrada al desastre.
¿Cómo muere Nate Jacobs en Euphoria?
La secuencia de su muerte fue una de las más perturbadoras de la serie. Tras ser golpeado y mutilado por los hombres de Naz, Nate fue secuestrado y enterrado vivo en una caja bajo tierra. La escena transmitió una sensación claustrofóbica que dejó a los espectadores al borde del colapso.
Aunque existía la posibilidad de rescatarlo, el guion dio un giro todavía más cruel: una serpiente se coló en el lugar donde estaba encerrado y lo mordió en el cuello. El veneno provocó una intoxicación letal y, cuando finalmente lo encontraron, ya era demasiado tarde. Su cuerpo mostraba signos claros de envenenamiento, incluyendo la lengua inflamada, confirmando así la última aparición de Jacob Elordi en la serie.
¿La muerte de Nate Jacobs fue demasiado explícita para Euphoria?
La escena dividió a las redes sociales. Algunos seguidores consideran que la serie perdió definitivamente el tono adolescente y emocional que la convirtió en fenómeno cultural, acercándose ahora a un territorio mucho más violento y oscuro. Otros opinan que la muerte de Nate era inevitable, dado que siempre fue el personaje más incómodo y destructivo de la trama.
Su final, tan brutal como simbólico, parece funcionar como el cierre definitivo de una masculinidad tóxica que atravesó toda la narrativa de la serie.
¿Qué pasa después de la muerte de Nate?
La desaparición de Nate desencadena un efecto dominó en los demás personajes. Cassie colapsa emocionalmente tras perder a quien consideraba el amor de su vida. Maddy, por su parte, queda atrapada en una situación peligrosa después de pedir ayuda a Alamo para enfrentarse a Naz.
El episodio también abre una línea narrativa mucho más oscura: la posible red de trata de personas vinculada al bar de strippers de Alamo. Mientras tanto, Rue continúa atrapada entre Laurie, la DEA y un caos emocional que parece no tener salida.

¿Qué esperar del último capítulo de Euphoria?
HBO decidió no revelar adelantos del episodio final, aumentando la expectativa de los fans. Lo único confirmado es que será el capítulo más largo de toda la serie y uno de los más ambiciosos producidos por la cadena en los últimos años.
Con Nate fuera del tablero, el desenlace parece centrarse en Rue, Cassie y Maddy, explorando las consecuencias emocionales de toda la violencia acumulada durante la temporada.
La muerte de Nate Jacobs marca un antes y un después en Euphoria. La serie no solo despide a uno de sus personajes más polémicos, también redefine su propia oscuridad. En este giro, queda claro que ya nada volverá a ser como antes.
El final de temporada promete ser un evento televisivo que cerrará historias personales y transformará el universo de la serie. Para los fans, la pregunta ya no es si Euphoria puede volver a ser lo que era, sino hasta dónde está dispuesta a llegar en su exploración del caos emocional y la violencia contemporánea.



