La repostería mexicana ofrece alternativas que, además de ser deliciosas, pueden convertirse en snacks más equilibrados cuando se preparan con ingredientes naturales y endulzantes moderados. Estos dulces artesanales mantienen viva la tradición y, al mismo tiempo, aportan nutrientes que los hacen más interesantes que las golosinas procesadas.
Alegría de amaranto

La alegría se elabora con amaranto inflado mezclado con miel o piloncillo en cantidades reducidas. Este cereal ancestral es rico en proteínas, fibra y minerales como calcio y hierro. Al no contener harinas refinadas, ayuda a mantener energía estable y saciedad prolongada. Algunas versiones incluyen semillas o frutos secos, lo que mejora su textura y valor nutricional. Es ideal como colación antes de la actividad física o como un snack ligero en la tarde.
Cocada artesanal

La cocada tradicional se prepara con coco rallado fresco y un toque de miel o piloncillo, evitando excesos de azúcar. El coco aporta fibra, grasas saludables y minerales como potasio y magnesio. Su textura cremosa y su sabor tropical la convierten en un dulce muy apreciado en regiones costeras. Cuando se hornea en lugar de freírse, conserva mejor sus propiedades y se vuelve una opción más ligera. Acompañada de café o té, es un bocado que celebra la riqueza del coco sin perder autenticidad.
Palanquetas de cacahuate

Las palanquetas son barras crujientes hechas con cacahuate tostado y un aglutinante de miel o piloncillo en proporciones moderadas. El cacahuate es fuente de proteínas vegetales, grasas insaturadas y vitaminas del complejo B. Elaboradas de forma artesanal, resultan energéticas pero con bajo contenido de azúcar. Además, pueden incluir semillas de ajonjolí o pepitas para añadir variedad y nutrientes adicionales. Funcionan como snack práctico, acompañadas de fruta fresca o yogur natural.
Dulce de tamarindo natural

El tamarindo, fruta tropical muy popular en México, se utiliza para preparar dulces con un sabor agridulce único. Cuando se cocina con poca azúcar y se conserva su pulpa natural, aporta fibra, antioxidantes y minerales como magnesio. El resultado es un dulce intenso, refrescante y menos empalagoso que las versiones industriales. Además, el tamarindo tiene propiedades digestivas y puede ayudar a aliviar la sensación de pesadez después de comidas abundantes. Es perfecto para quienes buscan un sabor distinto y saludable.
La clave está en optar por elaboraciones artesanales con listas cortas de ingredientes, endulzantes naturales y porciones pequeñas. Evita productos industrializados con jarabes añadidos y busca opciones locales que respeten la receta original. Prepararlos en casa también permite ajustar el dulzor y añadir semillas o frutas para mejorar el perfil nutricional.



