El camino hacia la Copa del Mundo 2026 dejó un listado doloroso de ausencias: figuras que llegan en gran momento con sus clubes, pero que no aparecerán en la cita de Estados Unidos, México y Canadá. En un calendario duro y con márgenes mínimos, selecciones que venían en crecimiento se toparon con eliminatorias exigentes, repechajes dramáticos y escenarios que no perdonan errores. Repasamos cuatro casos que condensan frustración deportiva, impacto emocional y preguntas de futuro para sus proyectos nacionales.
¿Por qué estas estrellas se quedaron fuera?
El cierre de las eliminatorias expuso el peso de los detalles: goles en momentos clave, defensas que sostienen bajo presión y capacidad de competir en grupos complejos. En Europa y Concacaf, los cruces decisivos y los repechajes suelen castigar a quienes llegan con dudas o actualizaciones tácticas a medio camino. En Sudamérica, la irregularidad y la falta de recambio se sienten en un torneo largo donde cada punto define trayectorias completas.
Dominik Szoboszlai (Hungría)

La eliminación de Hungría, tras un desenlace vertiginoso, golpea de lleno el presente de Dominik Szoboszlai. El mediapunta venía mostrando liderazgo, despliegue y pegada en la élite, y en selección se había convertido tanto en motor futbolístico como en referente emocional. La caída en el repechaje llegó justo cuando el equipo parecía listo para competir en otro nivel, sumando consistencia y orden táctico. Para Szoboszlai, que se ha consolidado con continuidad, llegada al área y lectura fina de transiciones, perder el Mundial corta una curva ascendente que prometía escenario grande, foco internacional y la oportunidad de llevar su influencia a partidos de máxima visibilidad. La selección deberá transformar este golpe en aprendizaje, reforzar su estructura y blindar el proyecto para no depender de chispazos individuales en momentos límite.
Keylor Navas (Costa Rica)

El guardameta tico se queda sin la posibilidad de disputar su cuarto Mundial, un capítulo que parecía natural en su trayectoria. Costa Rica no logró encadenar los resultados necesarios en el tramo final, y el empate que parecía abrir puertas terminó siendo insuficiente según el resto de marcadores. Navas, que representa estabilidad, experiencia y jerarquía, pierde una cita que consolidaba su legado mundialista y su papel de guía para generaciones nuevas. Además de sus reflejos y lectura del área, aporta orden a defensas en transición y una voz que mantiene a la selección concentrada bajo presión. Este desenlace obliga a rearmar la portería con relevo, revisar tramos de salida y ajustar balón parado, mientras el propio Navas redefine su horizonte competitivo y su rol en el ciclo que se abre tras la ausencia.
Khvicha Kvaratskhelia (Georgia)

La eliminación de Georgia deja fuera a uno de los atacantes más desequilibrantes de su generación. Kvaratskhelia combina cambio de ritmo, regate en corto y creatividad para inventar ventajas donde no parece haber espacio. En selección, asumió liderazgo y responsabilidad, pero la falta de contundencia y dudas defensivas en el grupo encendieron alarmas desde temprano. Quedarse sin Mundial en plena madurez futbolística frena un escaparate que habría amplificado su impacto y su narrativa internacional. Para Georgia, el reto está en transformar momentos de brillo individual en estructura: sostener líneas, mejorar coberturas y encontrar gol con más constancia. Para Kvaratskhelia, la misión es mantener forma y elaborar un plan de selección que no dependa exclusivamente de su inspiración.
Alexis Sánchez (Chile)

Chile encadena su tercera ausencia mundialista consecutiva y cierra una etapa en la que la “Generación Dorada” fue perdiendo soporte competitivo. Alexis Sánchez, símbolo de carácter y desequilibrio, vuelve a vivir un proceso de eliminatorias marcado por irregularidad y escaso recambio en zonas clave. Su influencia se mantuvo en conducción, golpeo y liderazgo, pero el equipo no encontró continuidad ni eficacia en partidos que pedían control y pegada. Quedar fuera otra vez obliga a redefinir identidad: modernizar el bloque, activar juveniles y gestionar transiciones sin depender de veteranos para sostener todo el andamiaje. Para Sánchez, el verano del fútbol internacional se aleja, aunque su legado dentro del combinado seguirá vinculado a entrega, goles cruciales y la memoria de los años en que Chile peleaba cada gran cita.



