El Museo Nacional de Historia, ubicado en el Castillo de Chapultepec, recibió recientemente un retrato histórico de Hernán Cortés, donado por la familia Pignatelli Aragona Cortés, descendientes directos del conquistador español. La pieza, más allá de la figura del propio Cortés, destaca por el escudo del Marquesado del Valle de Oaxaca, símbolo de poder otorgado por Carlos I de España en 1525.
¿Qué muestra el retrato de Hernán Cortés?
La pintura muestra a Cortés en su madurez, pero el elemento central es el escudo de armas del Marquesado del Valle de Oaxaca. En él se observa la corona de Moctezuma sobre las de Cuitláhuac y Cuauhtémoc, rodeada por las cabezas encadenadas de señores de ocho lugares: Tacuba, Texcoco, Coyoacán, Tlatelolco, Xochimilco, Churubusco, Chalco e Iztapalapa. Este símbolo refleja la legitimidad y el poder que la Corona española otorgó a Cortés tras la conquista.

¿Cuál es el origen del retrato y cómo llegó al museo?
El óleo sobre tela perteneció durante generaciones a la familia Pignatelli Aragona Cortés. En 2024, mediante gestiones de la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Cultura, la obra fue entregada al patrimonio nacional en el Consulado de México en San Francisco. Finalmente, en febrero de 2026, se incorporó al acervo del Castillo de Chapultepec, donde complementa la narrativa de la sala “Dos continentes aislados”.
¿Qué importancia tiene el escudo del Marquesado del Valle de Oaxaca?
El escudo es considerado un símbolo clave en la historia colonial de México. Fue concedido por Carlos I en 1525 como reconocimiento a Cortés por sus campañas. El lema en latín que lo acompaña, “El Señor juzgó en sus actos y fortaleció mi brazo”, refuerza la idea de legitimidad divina en sus acciones. Para los historiadores, este escudo refleja tanto la consolidación del poder español como la representación de la derrota de los pueblos originarios.

¿Qué dijo el director del Museo Nacional de Historia sobre la obra?
Salvador Rueda Smithers, director del recinto, destacó que la pieza no debe interpretarse únicamente como un retrato personal, sino como un testimonio de la compleja memoria histórica que rodea a Cortés. Señaló que el personaje ha oscilado “entre la admiración y la antipatía, entre la caballerosidad y la caricatura ideológica”, y que la misión del museo es preservar esa memoria con imparcialidad y buen juicio.
¿Qué otras obras se encuentran en el Museo Nacional de Historia?
El Museo Nacional de Historia, ubicado en el Castillo de Chapultepec, alberga una vasta colección que refleja distintos periodos de la historia de México, desde la época prehispánica hasta el siglo XX. Además del retrato de Hernán Cortés recientemente incorporado, los visitantes pueden apreciar piezas emblemáticas que narran la evolución política, social y cultural del país. Entre ellas destacan pinturas, documentos, objetos personales de figuras históricas y mobiliario original de distintas épocas.
- Carroza de Maximiliano de Habsburgo – símbolo del Segundo Imperio Mexicano.
- Uniforme y espada de Agustín de Iturbide – relacionados con la consumación de la Independencia.
- Retrato de Benito Juárez – pieza que representa al presidente en pleno periodo de Reforma.
- Mobiliario del Porfiriato – salas con muebles originales que muestran la vida cotidiana de la élite de la época.
- Documentos y objetos de la Revolución Mexicana – incluyendo fotografías y pertenencias de Emiliano Zapata y Francisco Villa.
La incorporación del retrato de Hernán Cortés al Castillo de Chapultepec no solo enriquece el acervo del Museo Nacional de Historia, sino que también abre un espacio para la reflexión sobre el pasado colonial. La obra permite a los visitantes observar cómo se construyeron símbolos de poder y legitimidad en el siglo XVI, y cómo estos siguen influyendo en la manera en que se interpreta la historia de México.



