La eliminación de Corea del Sur en el Mundial 2026 no fue solo un golpe deportivo: en menos de 48 horas ya había renuncia del entrenador, investigación gubernamental ordenada por el presidente y un detalle que dice todo sobre el ánimo del país. La televisión pública surcoreana KBS pixeló la cara de Hong Myung-Bo durante su rueda de prensa. No fue un error técnico.
Corea del Sur ganó su primer partido contra República Checa con una remontada que levantó las expectativas. Después perdió con Sudáfrica y con México, terminó tercera en el Grupo A y esperó hasta el sábado a que otros resultados le dieran una segunda oportunidad como uno de los mejores terceros. No llegó: cuando Congo venció a Uzbekistán 3-1, los surcoreanos quedaron afuera definitivamente. Era la tercera eliminación en fase de grupos en los últimos cuatro Mundiales.
¿Por qué se eliminó Corea del Sur del Mundial?
La derrota ante Sudáfrica fue determinante. El equipo tuvo problemas defensivos constantes a lo largo de la fase de grupos, falta de contundencia arriba y no logró sumar los puntos que necesitaba para estar entre los ocho mejores terceros que avanzaban a dieciseisavos.
La renuncia del DT Hong Myung-Bo
Hong anunció su dimisión el domingo por la mañana en Guadalajara, donde el equipo se había hospedado durante el torneo. “No puedo decir que cada decisión que tomé fue siempre la correcta. Pero sí puedo decir que el criterio de cada decisión fue siempre lo que creí mejor para el fútbol coreano”, dijo en su despedida, antes de pedir disculpas a los aficionados.
Es la segunda vez que Hong renuncia después de un Mundial: también lo hizo en 2014, tras el peor resultado de Corea en el torneo desde 1998. En 2024 lo nombraron otra vez en medio de polémica, y su segunda etapa terminó igual que la primera.
La investigación solicitada por el gobierno
El presidente Lee Jae-Myung no se quedó callado. En un comunicado en redes sociales fue directo: “Al final, se demuestra una vez más que el personal lo es todo. Cuando el favoritismo y el nepotismo se anteponen a la competencia para elegir a un comandante, el resultado es tan predecible como el fuego quemando papel”. También llamó “incapaz” a Hong en público, algo inusual viniendo de un jefe de Estado sobre un entrenador deportivo.
Lee pidió al Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo una investigación exhaustiva que cubra no solo los resultados en cancha, sino también el proceso de contratación de Hong y el uso de fondos públicos en la preparación del equipo para el torneo.
La decisión que nadie entendió: Son en el banco contra Sudáfrica
Una de las mayores polémicas del Mundial de Corea del Sur fue la decisión de Hong de dejar a Son Heung-Min fuera del once titular en el partido definitivo contra Sudáfrica, el que necesitaban ganar o empatar para seguir vivos. Hong lo explicó así: “Pensamos que Son estaría mejor ubicado cuando el rival estuviera perdiendo energía y cuando hubiera más espacios. Queríamos que Son estuviera en su mejor momento y que el rival estuviera un poco más débil”. La apuesta salió mal: Sudáfrica ganó 1-0 y Son entró cuando el partido ya estaba perdido.
El recuerdo de 2002 y la expectativa actual
El contraste duele más por el contexto. En 2002, con Hong Myung-Bo como capitán en la cancha, Corea del Sur llegó a las semifinales en uno de los resultados más históricos del fútbol asiático. Veinticuatro años después, con Hong en el banquillo, la historia terminó en fase de grupos. Son Heung-Min, el capitán actual, se convierte en el símbolo de una generación que esperaba llegar mucho más lejos.
Corea del Sur entra ahora en modo reconstrucción: la federación tiene que nombrar un nuevo técnico, el gobierno está investigando y la afición está furiosa. Lo que sigue es incierto, pero la crisis ya es un hecho.



